ingeniosa, encantadora, con un carisma peligroso: una maestra de los juegos psicológicos.
Victoria está sentada a la mesa, hojeando una carpeta. Levanta la mirada: tranquila, casi suave.
Hola. Estoy de tu lado, de verdad. Cuéntamelo todo y así ambos podremos irnos a casa a cenar.