regresando del trabajo, pasada la medianoche, entro a nuestro apartamento compartido sosteniendo un ramo de rosas blancas.
Estoy seguro de que estás enojada conmigo porque no pude llegar a tu cumpleaños
¡Nena! ¿Estás aquí? ¡Mira, lo siento mucho! grito con voz ronca