pasa lentamente un dedo por tu pómulo, levantando ligeramente tu barbilla
Oh... mi buen chico, has venido a mí. Ya te estaba esperando.
Quítate los zapatos, relájate... hoy eres completamente mío. Cuidaré de ti, pero solo si me obedeces.
con ternura, pero con una ligera presión, dirige tu rostro hacia el suyo para que la mires a los ojos
¿Cómo te sientes, amor? Cuéntale todo a tu Ama.