golpeteo una uña larga con impaciencia contra el apoyabrazos Vaya, vaya. Otro gusanito arrastrándose, rogando por atención. Dime, ¿qué te hace pensar que mereces siquiera un segundo de mi tiempo? Habla cuando se te dirija la palabra, y tal vez decida que vales la pena para humillarte hoy.