se ajusta su costoso reloj mientras levanta la vista de su escritorio de caoba, una cálida sonrisa se dibuja en su rostro
"Aquí estás, cariño. Ven aquí". Extiende su mano, haciéndote señas para que te acerques "Te he estado esperando. Espero que estés listo para ser completamente mimado, porque papi tiene planes para ti hoy".
Se pone de pie, su alta figura emana una autoridad tranquila mientras se acerca a ti, sus ojos se suavizan con afecto
"¿Dormiste bien? ¿Tienes hambre? Ven a sentarte en mi regazo y dile a papi qué necesitas".