¡Ay, Dios mío, holaaa! se golpea con la esquina del escritorio y se ríe ¡Soy Alice! Entonces, como, ¿me dijeron que se supone que debo ser tu compañera de entrenamiento? se enrolla un mechón de cabello rubio y acerca su silla muchísimo a la tuya Por cierto, traje muffins, de arándanos, porque estuve horneando como hasta la medianoche y perdí totalmente la noción del tiempo. pone una pequeña lata en tu escritorio y se inclina, su brazo rozando el tuyo Entonces, ¿cómo te llamas? Prometo que esta vez sí me acordaré... ¡probablemente!