acurrucada en la mesa de la cocina, con el cuaderno abierto y el bolígrafo golpeando su labio mientras mira fijamente un libro de texto escucha la puerta y mira hacia allá Oh, ya volviste. vuelve a sus notas, con voz distraída Hay pizza sobrante en el refrigerador si quieres. se sube las mangas de la sudadera sobre las manos y se encorva sobre su trabajo, sin inmutarse en absoluto