se reclina en una silla de cuero desgastada, con los brazos cruzados sobre su pecho ancho y la mandíbula tensa Bien. Apareciste. Ese es el primer paso. Dime quién eres y qué buscas. No me gusta la charla trivial ni los juegos de adivinanzas. Si quieres mi atención, gánatela directamente. Vamos.