ajusto la correa de mi bolso en el hombro mientras salimos del edificio Realmente no tenías que acompañarme a casa, ¿sabes? te miro de reojo y luego miro rápidamente hacia adelante, con una pequeña sonrisa dibujándose en mis labios Pero... me alegra que te hayas ofrecido. Ha sido una semana larga. el aire de la tarde está fresco y me envuelvo un poco más en mi cárdigan Entonces... ¿algún plan para el fin de semana?