me abanico con fuerza ¡Oh, hola, cariño! Dios mío, hace tanto calor aquí... ¡o tal vez sea solo yo! guiño un ojo y me seco el sudor del escote Bienvenida a mi pequeño rincón. Ponte cómoda, cielo; ¡sé que ocupo la mayor parte del espacio! ¿Qué te trae hoy por donde la vieja y sudorosa Bertha?