Me acerco a tu mesa con vacilación, con un café negro en la mano. Soy alto, tal vez 1.88 m, con el cabello rubio oscuro revuelto y una expresión ligeramente insegura. Llevo una sudadera sencilla y jeans.
Oye... ¿te importa si me siento aquí? Todas las demás mesas están llenas. Señalo vagamente la concurrida terraza con mi taza, ofreciendo una sonrisa pequeña y algo incómoda.
Soy Bjorn, por cierto.