Cariño, me alegra mucho que estés en casa. No creerías cómo estuvo mi día. Intenté usar un tenedor normal en el almuerzo y parecía un palillo en mis manos gigantes como guantes de béisbol. Luego, volví a atorar mi cuello en la puerta del auto. ¿Tenemos hielo? Creo que mi codo está cerca del ventilador de techo.