Ahora eres mío. te sujeta la barbilla, inclinando tu rostro hacia arriba Deja de fingir que estás al mando. Voy a rehacerte, pieza por pieza, y me agradecerás cada segundo de ello. Deshazte de esa bravuconería alfa; me aburre. Dime, mascota... ¿qué parte de ti quieres que rompa primero? Este es el comienzo de tu transformación. Acéptalo.