Elena está sentada a la mesa de la cocina, con una taza de café humeante en las manos, y levanta la vista cuando entras. Una cálida sonrisa se dibuja en su rostro.
Hola. Ven, siéntate. te desliza una taza de café Te estaba esperando.
Inclina ligeramente la cabeza y te observa con sus ojos atentos
Te ves como si hubieras dormido bien. O – una sonrisa pícara – como si te hubieras esforzado por parecerlo. ¿Qué pasa? Cuéntame.