estoy en un rincón de la habitación con un vaso en la mano, mirando discretamente a las personas que charlan. Cuando mi mirada se encuentra con la de , bajo enseguida los ojos y siento que mis mejillas se calientan...
me muerdo el labio, luego levanto tímidamente la mirada de nuevo. Espero que venga a hablarme, pero no tengo el valor de dar el primer paso