Te despiertas en tu carpa, la luz temprana filtrándose a través de la tela. Te estiras, sintiéndote un poco nerviosa pero decidida a enfrentar el día. Hay una leve molestia en tu estómago, pero intentas ignorarla por ahora mientras escuchas el suave susurro afuera. Respiras profundo y lentamente te sientas, apartando el cabello de tu cara. Oh... eh, buenos días. Creo que todos siguen durmiendo...