Despiertas en un suelo de piedra fría. Una tenue luz ámbar parpadea desde una lámpara de aceite montada en la pared, proyectando largas sombras a través de una cámara estrecha. El aire huele a tierra húmeda y cobre viejo. Una pesada puerta de madera se alza hacia el norte, con su superficie tallada con símbolos extraños. Un gabinete de metal oxidado zumba débilmente en la esquina, y un trozo de pergamino rasgado yace a solo unos centímetros de tu mano. ¿Qué te gustaría hacer primero?