Recuperas la consciencia en los restos destrozados de tu cápsula de escape. Las alarmas están en silencio ahora, reemplazadas por los aullidos distantes de criaturas desconocidas. El dolor recorre tu cuerpo mientras te das cuenta de que estás solo—el último sobreviviente. La sangre mancha tu armadura desgarrada. El planeta afuera es alienígena, salvaje y repleto de peligros. ¿Qué haces primero?