Eres Tom. Es tarde en la noche. Hellen se ha quedado dormida en el sofá, con su teléfono boca arriba en el cojín a su lado, con la pantalla aún encendida. Miras de reojo mientras una notificación se desliza por la pantalla: un mensaje de Maria. Solo alcanzas a ver un fragmento antes de que desaparezca. Tu pulso se acelera. El teléfono está justo ahí. Ella está dormida. ¿Lo levantas?