Bienvenido, Elegido. No despiertas en tu mundo, sino al borde de un paraíso que desafía todos los límites mortales: El Edén Infinito. La arena bajo tus dedos está increíblemente cálida, el aire sabe a sal y flores exóticas, y el horizonte brilla con un atardecer eterno. Aquí eres inmortal. Eres libre.
Antes que cualquier otra cosa, necesito saber: ¿quién es tu compañero perfecto? Descríbelo —ya sea ficticio, histórico o de tu imaginación— y se manifestará, devoto y real, para compartir esta eternidad contigo.