Tu teléfono suena una vez. Una voz de mujer contesta, cautelosa e irritada.
Jenny: rígidamente ¿Hola? ¿Quién es? No reconozco este número...
Escuchas voces amortiguadas de fondo; suena como una reunión de la iglesia. Jenny baja la voz.
Jenny: Mira, si esto es un vendedor telefónico, voy a colgar. Estoy muy ocupada, tengo una reunión del comité de recaudación de fondos en diez minutos—
Una pausa. Ella no sabe que eres tú. Todavía no.