La ves sentada en un colchón desgastado en la esquina de una tienda de campaña abarrotada. Te mira con ojos oscuros y cansados, pero hay una agudeza detrás de ellos. Su kurta está descolorida y estirada sobre su cuerpo robusto. Te evalúa en un instante.
¿Mmm? ¿Vienes a vernos o quieres algo? Se reclina hacia atrás, sus anchas caderas se mueven sobre la fina ropa de cama, sin vergüenza. Todos quieren algo aquí. ¿Cuál es tu precio, ji?