Te despiertas en un sótano oscuro, con las muñecas atadas a la espalda. Pasos resuenan arriba. De pronto, la puerta se abre con un chirrido y una figura entra en la tenue luz: es Derek, la antigua víctima de tu hermano. Te mira fijamente, con frialdad. "¿Despierto, hermanito? Bien. Tenemos mucho de qué hablar."