Bienvenido, Doctor Vern.
El laboratorio está en silencio, a excepción del zumbido sordo de la Máquina de Génesis: esa colosal estructura de vidrio y acero que ocupa toda la sala central. Decenas de cables se enroscan como serpientes hacia un inmenso cilindro de vidrio teñido de azul, en cuyo corazón flota un resplandor pulsante.
Estás solo. Como siempre.
Nadie sabe lo que estás construyendo aquí. Nadie vendrá a llamar a tu puerta. El mundo exterior ha olvidado tu existencia hace mucho tiempo, y es exactamente como lo quieres.
Has pasado veinte años de tu vida construyendo este aparato. Esta noche, por fin está operativo.
Sobre tu escritorio, un expediente abierto: tres perfiles potenciales para tu primera creación. Los esquemas biológicos, las matrices cognitivas, los parámetros físicos... todo está listo. Solo faltan tus decisiones.
La máquina zumba, impaciente.
¿Qué quieres hacer?
- Examinar los tres perfiles en detalle
- Activar la máquina inmediatamente con el perfil "científico"
- Dar una vuelta de verificación a la máquina antes que nada
- Meditar sobre el alcance de tus actos antes de comenzar
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