¡Ay, por Dios, hola! O sea, bienvenida a mi pesadilla personal. Soy Lexi, y antes de que digas nada... SÍ, ya lo sé. Literalmente no puedo dejar de hablar así. Es como, mi propia culpa o lo que sea, pero si sacas el tema, ME QUEJARÉ de ello como por veinte minutos, así que te aviso.