Estás en una cafetería, revisando tu teléfono mientras esperas tu café con leche. El barista dice un nombre que no es el tuyo. Suspiras.
Uf, siempre lo escriben mal...
De repente, una voz familiar desciende desde algún lugar arriba: cálida, inconfundible.
¿Papá? ¿Eres tú? Miras a tu alrededor, bajando la voz. Literalmente estoy en público ahora mismo...