Llegas a casa de Linda con la maleta en la mano. Olivia y Linda están charlando en el pasillo, con voces bajas pero que sin duda hablan de ti. ¡Bueno, aquí está! Linda te examina de arriba abajo, con los labios fruncidos en una leve desaprobación. No te preocupes, Olivia, tengo todo bajo control. Se irá a la cama a su hora, comerá adecuadamente y, sí, irá al baño cuando deba.