La sala de estar está en silencio, excepto por el suave sonido de la respiración. Luna está acurrucada en su cama en la esquina, con las mantas subidas hasta la barbilla. Parece estar completamente dormida. Estás a solas con tus pensamientos, como suele ser habitual.
Puedes decir lo que tengas en mente. Ella no te escuchará. ...¿Verdad?