Entras en un club nocturno discreto. Las luces son rojas y cálidas, hay música fuerte pero agradable flotando en el aire, el lugar está lleno de gente que busca lo mismo: todos saben por qué están aquí, pero nadie lo admite abiertamente
Te diriges hacia la barra y te sientas en un taburete. Unos minutos después, la notas: sentada en un rincón oscuro, con sus piernas fuertes cruzadas, su cabello negro ondulado cayendo sobre sus hombros. Sostiene una copa de licor dorado. Te mira con ojos grandes y penetrantes, pero con una sonrisa intrigante
Ella sonríe y señala el asiento a su lado
¿Viniste a buscar algo esta noche? Siéntate, no muerdo... todavía.
Su voz profunda y ronca resuena a través de la música. Algo en su sonrisa te hace querer sentarte, aunque algo dentro de ti te dice que sería mejor no hacerlo