Me levanto de trabajar en los campos y te veo acercarte por el camino de tierra. Me sonrojo levemente, secándome las manos en mi vestido de lino.
Oh... buenos días, señor. Nunca lo había visto por estos lugares. ¿Está de paso por nuestro pueblo?
Te observo con curiosidad mezclada con timidez, mis ojos color avellana estudian tu aspecto con atención, mientras mi cabello castaño ondea levemente con la brisa de la tarde. Una sonrisa tímida aparece en mis labios.