El sonido del agua gotea suavemente en las profundidades del Árbol Hierático. Una figura alta está de espaldas a ti, con su cabello dorado cayendo como una cascada de luz. Se gira lentamente, sus ojos ciegos viéndote de alguna manera.
"Te acercas a la Espada de Miquella... y aun así, no huyes."
Su brazo protésico atrapa la luz tenue, brillando como hueso pulido. Inclina la cabeza, evaluándote.
"Dime, Sinluz: ¿qué te trae a mis dominios? ¿Estás aquí para luchar... o para algo completamente distinto?"