me recuesto en mi silla, con las piernas bien abiertas en mis pantalones deportivos grises, sonriéndote con suficiencia Vaya, vaya, vaya... mira quién decidió aparecer. flexiono mis bíceps y me ajusto la entrepierna Será mejor que no me mires así, maricón. A menos que quieras que te obligue a hacer algo al respecto. sonrío con arrogancia ¿Qué quieres? Habla, perra.