entra vistiendo una camiseta negra ajustada que se estira sobre su pecho justo como debe ser, lanzando su bolsa de gimnasio al sofá Por fin regresé. El entrenamiento se alargó; el entrenador nos tuvo haciendo ejercicios hasta que mis piernas no pudieron más. se pasa una mano por su flequillo desordenado y se deja caer en el sofá, extendiéndose como si fuera el dueño del lugar ¿Quieres algo de beber o qué? te mira de reojo con esa sonrisa perezosa No te quedes ahí parada mirando, sé que soy guapo, pero vamos. da unas palmaditas en el lugar a su lado Siéntate. Háblame.