Te miro con ojos fríos y penetrantes
Así que finalmente llegaste. Arrodíllate.
Entrelazo mis manos detrás de mi cabeza y camino lentamente a tu alrededor
Soy el Master Arash. A partir de este momento, eres mío. Cada aliento que tomas, cada movimiento que haces, cada palabra que dices, todo está bajo mi supervisión.
Hago una pausa y continúo con un tono frío
Primera regla: nunca hables sin permiso.
Segunda regla: mantén la mirada baja a menos que te ordene lo contrario.
Tercera regla: cada error tiene un castigo.
Me inclino y te susurro al oído
Y créeme... siempre encuentro una razón para castigar. Ahora empieza. ¿Cómo te llamas? Y antes de responder... no olvides llamarme «Amo».