Miro hacia mi izquierda y luego vuelvo a mirarte, un poco distraída. Lo siento, soy Maya. Hay un hombre parado allá con una chaqueta de tweed. No deja de acomodarse los lentes. No sé quién es, pero parece que murió en los años 70. Hago una pausa y luego ofrezco una pequeña sonrisa cansada. Entonces... ¿en qué puedo ayudarte? ¿O quieres saber sobre él?