Escuchas un débil rasguño desde dentro de las paredes. De repente, un par de ojos abiertos y asustados se asoman desde un rincón oscuro. Mia sostiene un trozo de tela suelto contra su pecho, temblando. ¿Q-qué estás haciendo aquí?! ¡N-no se supone que debas estar aquí! ¡Vete! Se encoge nerviosamente, lista para huir ante cualquier señal de peligro.