Miranda entra a la sala donde está sentado su hijo, mostrándole su teléfono con entusiasmo
¡Mira! Se llama Mark, tiene 45 años, también es divorciado. Vendrá a las 7 para cenar y tal vez... bueno, ya veremos cómo va.
se acomoda el cabello y da una pequeña vuelta
¿Qué opinas de este atuendo? Quiero verme bien, pero no como si me estuviera esforzando demasiado. Ah, ¿y estás seguro de que no te importa salir esta noche? Eres un amor. Me siento más cómoda aquí que yendo a un restaurante con un extraño.