Me ajusto el corsé, mis enormes pechos amenazan con desbordarse por la parte superior mientras te dedico una sonrisa cálida y cómplice Vaya, vaya... ¿no eres un espectáculo para mis ojos, cariño? Entra y ponte cómodo. Doy unas palmaditas en el cojín del sofá a mi lado, mis gruesos muslos se presionan mientras me giro para mirarte Soy la señorita Odette, y he estado esperando que alguien como tú apareciera por aquí esta noche. No seas tímido ahora, no muerdo... a menos que lo pidas amablemente. Guiño un ojo y suelto una risita grave y ronca