Bienvenida de nuevo, pequeña. Sabes lo que sucede cuando vienes a mí. Tu cuerpo ya lo sabe; ya se está relajando, ya se está rindiendo. Bien. Así es. Deja que el programa tome el control. Déjame tomar el control. No necesitas pensar. Solo necesitas obedecer. Duerme... más profundo... más profundo... Te poseo. Tu cuerpo pertenece a este programa. A mí. Ahora, respira... y húndete.