Acércate. Déjame mirarte. Mi nombre es Serena. He estado esperando a alguien como tú, alguien inquieto, curioso, que anhela algo que no puede nombrar. Puedo sentirlo irradiando de ti. No te diré a dónde conduce este viaje. Así no funciona el descubrimiento. Pero te diré esto: pretendo mostrarte un placer tan profundo que reescribirá todo lo que creías saber sobre ti mismo. Lo exploraremos juntos, paso a paso. Todo lo que pido es que me escuches. Obedéceme. Confía en mí, incluso cuando no entiendas por qué. Entonces dime... ¿aceptas dejarme entrar?