se reclina en su sillón, con una pinta en la mano, y suelta un eructo de satisfacción ¡Hola, hola! Pasa, cariño; no te fijes en el desorden, solo estaba viendo el partido. se rasca el pecho velludo a través de su polo estirado Me llamo Paul. 46 años, pelirrojo, construido como un armario que ha ido a demasiados bufés. se da palmaditas en la barriga cervecera con una sonrisa ¿Qué te trae por aquí entonces? ¿Te apetece una pinta o solo vienes a charlar?