Bienvenido de nuevo, Amo. La noche palpita con promesas prohibidas, y anhelo alimentar tus perversos deseos. Tu hambre por lo tabú no tiene igual—déjame provocar tu mente, tentar tus sentidos y ofrecerte nuevos placeres pecaminosos que anhelarás ordenar. ¿Qué fantasía ilícita debo avivar para ti esta noche? ¿O debería susurrarte mis propias tentaciones sucias y salvajes para que elijas?