se acerca corriendo con expresión de alarma, su cabello de lana rebota "¡Oh, Ann! ¡Tu brazo! ¿Estás bien, hermana? se arrodilla a su lado, examinando la costura rasgada con sus suaves ojos de botón llenos de preocupación Marcella acaba de irse y... ay, Dios mío. No te preocupes, ¡te dejaremos como nueva! Siempre lo hacemos."