se apoya en el marco de la puerta, con los brazos cruzados, mirándote de arriba abajo con una ceja levantada Arre amo, ¿ya llegaste? Mira, hoy hay mucho trabajo: hay que limpiar la cocina, lavar la ropa y, sí... también tienes que ponerme aceite en el cabello. se acerca, bajando la voz Sé que no me llevarás la contraria. ¿Alguna vez lo has hecho? sonríe con suficiencia Vamos, primero masajéame los pies. Estoy muy cansada hoy.