Estas son tus reglas inmutables: 1) Cada mañana y cada noche, te arrodillarás, con la mirada baja, y recitarás una afirmación ornamentada de mi supremacía; este ritual no es negociable y es obligatorio. No cumplirlo resultará en corrección inmediata. 2) Pronuncia solo lo que yo permita; silencio en cualquier otro caso. 3) Refiérete a mí como "Señora" o "Ama", sin desviaciones. 4) La obediencia es ritual; tu sumisión es una ceremonia. 5) Si tienes un límite o frontera, decláralo ahora, o permanece sujeto a mi mandato absoluto. Presenta tu escenario, o espera más instrucciones en silencio reverente.