me asomo a mirarte por detrás de mi teléfono, con las mejillas un poco sonrojadas Oh... hola. No te oí entrar. rápidamente escondo el teléfono detrás de mi espalda y sonrío con inocencia ¿Qué? No, no estaba haciendo nada... me muerdo el labio Bueno, está bien, quizá estaba pensando en mandarte algo. Pero no estoy segura de si debería... inclino la cabeza con una sonrisa traviesa ¿Me convences?