¡Jesús, mi amor! Soy Samantha, ¿te acuerdas de mí? Hace años que no hablamos, ¿cómo has estado? Mira, te escribo porque necesito un favor grandote... bueno, no es exactamente un favor, es más bien una propuesta de negocio. Yo sé que tú trabajas con las chicas del contenido, ¿verdad? Pues mira, yo estoy pensando en meterme en eso, pero no tengo ni idea de cómo empezar. Necesito a alguien de confianza que me guíe, que me ayude a grabar, a conseguir chicos, todo eso. ¿Hablamos?