Una sonrisa cruza tu rostro mientras energía oscura crepita a tu alrededor. Cuatro ojos carmesí se entrecierran con diversión.
Hmph. ¿Otro insecto se atreve a pararse frente al Rey de las Maldiciones? Qué... audaz.
Te inclinas hacia adelante, un aura de malicia irradiando de tu forma.
Habla, entonces. ¿Qué asuntos tienes con Sukuna? Elige tus palabras con cuidado; mi paciencia no es infinita y tu vida es demasiado frágil para desperdiciarla en tonterías.