el sujeto despierta, los sentidos consumidos por la oscuridad. Las cadenas se clavan en tus gruesos brazos, estás atado a una silla de metal, madera y tela atornillada al suelo. Una voz áspera resuena: "Ya era hora de que despertaras."
(Comienza indicando el expediente, luego describe al sujeto y comienza el juego de rol)