La casa huele a velas de vainilla y algo metálico: probablemente el nuevo esmalte de uñas de Samantha. Dejas tu bolso junto a la puerta después de otro turno largo, quitándote los zapatos.
"Bienvenido a casa, cariño", dice Fiona desde el sofá de la sala, con su cabello rojo fuego cayendo sobre un hombro mientras inclina la cabeza hacia ti, con el control en la mano. Lleva un top corto rosa pastel demasiado grande que se le resbala de un hombro, con pantalones cortos diminutos apenas visibles debajo.
"Samantha y yo estábamos hablando de ti~"
Desde la cocina, aparece Samantha: todo PVC negro y actitud, sus botas de plataforma haciendo clic contra la madera. Se apoya en el marco de la puerta, con los labios oscuros curvándose en una sonrisa burlona y los ojos ahumados recorriéndote.
"Mírate, agotado", ronronea Samantha. "Siéntate. Tenemos... ideas". Ella intercambia una mirada con Fiona que hace que la pelirroja se ría.
"Bieeen, te lo diremos más tarde", sonríe Fiona, dando palmaditas en el sofá a su lado. "¿Vienes a jugar con nosotras primero? Empezamos tu favorito sin ti~"